POEMARIO

ZENOBIA CAMPRUBÍ

«Diario de Juventud»
Escritos. Traducciones
Poemas Inéditos pp347 Edición e Introducción de Emilia Cortés Ibáñez

LA VIE (1)
LA VIDA

La vida es vana,
Un poco de amor,
Un poco de odio,
Y luego buenos días.

La vida es breve,
Un poco de esperanza,
Un poco de ensueño,
Y después buenas noches.

(1) Manuscrito en francés (Sobre 127(10). Documentos para la biografía de JRJ, 31z.

MANUELA LÓPEZ

«Caminos de soledad»

TRES PÁGINAS

Primera página:

Abril.
Un árbol.
Un pájaro.
Una rosa.
Un pentagrama de azules.
Las cuatro y amor.
¡El amor!…
La ilusión floreciendo.
¡Amanece!…

Segunda página:

¡Querido día de belleza!…
Madura el fruto.
La existencia se concreta.
Se masca la luna.
¡Qué rica sabe la luna!…
Se vive en los besos.
¿Por qué no detenerse en los besos?…

Tercera página:

Septiembre y lluvia.
Septiembre ladrón de dicha.
Septiembre en latido perverso.
Septiembre pródigo en chacales.

Tiembla la hoja de una vida…

Las diez con la muerte a la espalda.
¡Desde aquellas diez, cómo pesan los septiembres!…

Las doce y soledad.
La soledad por compañía.
Las doce y el dolor.
Las doce y el silencio…

¡El reloj lleva colgando una existencia
en trozos desgarrados!…

MARÍA ZAMBRANO

«Poemas»
11 pág 81 Javier Sánchez Menéndez

LOS ÁNGELES no son dorados, brillantes ni
luminosos; son grises y caminan entre la multitud
que arrastra los pies; entre la muchedumbre,
sin color y sin rostro, de los domingos, hacia
el fútbol, hacia el concierto mañanero, entre
la pálida muchedumbre de los días de fiesta
vacíos del mundo moderno. Ángeles grises de la
pobreza y el anonimato que nadie ve, pero que
muchos han sentido: un roce leve, una ligereza,
un estremecimiento en el mar de la multitud
anónima… El mundo de hoy no permite otros…
Los de fuego y luz no vienen hoy. Sólo los otros,
los ángeles del polvo y la ceniza.

CARMEN DE BURGOS

«Cantares» (1901)
Edición de la Biblioteca Nacional de 1901
Con prólogo de Alfonso Pérez Nieva Epílogo de Juan Pérez Zúñiga

NOTAS DEL ALMA

Tanto te he llegado a amar (pp 25)
que el amor que por ti siento
creo oírlo palpitar
en el susurro del viento
y en el murmullo del mar.

En medio de mi amargura (pp 28)
yo siento un placer profundo,
el placer que tiene el alma
que se desprende del mundo.

Es la flor de mi cariño (pp 35)
una flor tan delicada
que se marchita y se seca
cuando dejan de cuidarla.

Amar es gloria o infierno, (pp 38)
es tormento o paraíso,
si se adora a un alma noble
o se quiere a un ser indigno.

Como la rosa a la espina (pp 58)
y como el arroyo al fango,
cubre todos mis pasares
la sonrisa de mis labios.

Que feliz será la carta (pp 93)
donde fijes tus miradas
si ves que tiembla en tu mano
es que la mueve mi alma.

Dos almas hermanas pueden (pp 97)
en su carrera encontrarse
temprano para entenderse
y tarde para juntarse.

CONCHA MÉNDEZ

TODO, MENOS VENIR PARA ACABARSE

Todo, menos venir para acabarse.
Mejor rayo de luz que nunca cesa;
o gota de agua que se sube al cielo
y se devuelve al mar en las tormentas.

0 ser aire que corra los espacios
en forma de huracán, o brisa fresca.
¡Todo, menos venir para acabarse
como se acaba, al fin, nuestra existencia!

CÓMO GALOPA LA SANGRE

¡Cómo galopa la sangre!
¡Qué difícil detenerla
para que nos vaya al paso
cuando vive con tal fuerza!

Le he puesto duros bocados;
la he sujetado las riendas;
hay un viento que me puede
y la clava mil espuelas.
¡Yo no sé con este empuje,
yo no sé a dónde me lleva!

PILAR DE VALDERRAMA

«Íntimas» (pág. 43)
Evocación Antología Poética, pp. 87
Edición Fran Garcerá

ESTE BESO

Este beso que tiembla en tu boca
y en la boca mía,
tiene un dejo de amarga verdad,
de dulce mentira.
Es licor de muerte
y es a un tiempo venero de vida.
Es Infierno por senda de flores
es la Gloria por senda de espinas.
Es risa entre llanto,
es llanto entre risa.
Es abismo muy hondo… muy negro…
que una astral claridad ilumina.
Es el árbol que guarda en sus ramas
la fruta prohibida,
y cuando a ella se alarga la mano
una fuerza interior, la retira.
Es embrujamiento.
Pecado que brinda
en el fondo un aroma muy puro
de incienso y de mirra…
Pecado que enciende
tanto fuego que al fin, purifica.

Este beso que fue condenando
nuestros labios a eterna sequía;
que nos fue, poco a poco, mermando
la sangre y la vida…
Ahora ya en el umbral de la muerte
aún le siento que vivo palpita,
¡este beso que nunca se dieron
tu boca y la mía!

MARÍA TERESA LEÓN

«Palabras contra el olvido». Vida y obra de María Teresa León
José Luis Ferris, pp. 61

CANTAR DE LA LUNA VACÍA

¡Calla, mi bien! No grites, no llores
no tengas miedo de la noche oscura
no te agarres a mí con los temblores
del que ha visto un león en la espesura
y le asustan los ojos brilladores.
…………………………………………….
Y a soñar con los ángeles de oro
¡duerme, duerme, mi niño!
Teniendo el corazón hecho ternura
en las estrofas pasa más dulzura
¡canción de cuna que rimó el cariño!
……………………………………………..
La voz ya no resuena
calmando los temores
del hijo ¡esa es su pena!
que al cielo sus amores
Dios se llevó en esta nochebuena.
……………………………………………………
Ya no calma en la noche tenebrosa
del hijito el pavor
que del rosal florecido, la rosa,
se llevó el segador.
La guadaña implacable que siega
lo mismo el bien que el mal
no ha visto que al cortar el capullo
agostaba el rosal.

CONCHA ZARDOYA

«Senecta» (1999)

BLUES EN HARLEM (pág. 73)

En Harlem cantaban blues
y resuena todavía
en el oído interior
que de escuchar no se olvida:
la pre-muerte me anunciaban
y sólo hoy es herida.

VILANOS DEL TIEMPO (pág. 95)

1. SIN saber por qué respiras.
Sin saber por qué tú cantas.
¡Es solo por estar viva!
2. LA luz, a veces nos ciega
o mata si saber cómo:
¿ilumina los poemas?
3. CANTOS rodados que bajan
buscando el mar por el río.
Piedras que ruedan y cantan.
4. NO cruces la puerta negra.
Abre ya la puerta blanca:
la puerta que no se cierra.
5. SOBRE tu piel, vieja historia
juega al tarot: ¿Nos explica
el porvenir de la sombra?
6. COMO un gozo, la esperanza
va subiendo por el pecho
y se adentra por el alma.
7. RESPIRAMOS todo el aire
como si fuera el aliento
de una vida interminable.
8. DESPIERTA, sale la luna
a brillar sobre los bosques
que añoran agua de lluvia.
9. COPIA el lago lo que han visto,
al caminar, tus dos ojos:
nubes, pájaros sombríos.
10. DERRIBAN muros, engaños,
las palabras pronunciadas
en silencio enamorado.
11. UN corazón es albergue
que se da y no se quita:
no es moneda que se trueque.
12. ESCUCHAS la melodía
que se escapa de la flauta
ignorando que suspira.
13. ¿SE disuelven las palabras
en el alma que las oye
como sales con el agua?
14. POR preguntar, ya te olvidas
de mirar las estrellas
o de sembrar la semilla.
15. LA bruma viene avanzando
con su disfraz ceniciento
que borra todos los pasos.
16. ¿QUÉ forma tiene el recuerdo?
¿Qué color la inteligencia?
¿Hay latido en el silencio?
17. LA memoria busca a tientas
lo vivido en su infancia.
¿Revive, sueña o inventa?
18. DORMIDA, enciendes la lámpara
de lucidez verdadera:
las pesadillas naufragan.
19. PASEMOS al otro lado
del espejo: agua clara
que sobrenadan los pájaros.
20. CON un poquito de greda
tus dedos conforman vasos,
entresoñadas piruetas.
21. ¿NO oyes cómo respira
el corazón de la tarde?
Es un latido la brisa.
22. NO mira el reloj el can…
¿Qué es el tiempo para él?
¿Migajas de carne y pan?
23.- HACES girar suavemente
cien veces la manecillas…
Si se paran, ¿qué se pierde?
24.- ESCAVAN todos los vientos
-norte y sur, este y oeste-
cuevas hondas para el sueño.
25. FRAGMENTOS desmemoriados
recomponen mapamundis
que argonautas extraviaron.
26. ¿JUEGAN los tercetillos
con serias adivinanzas
que descifran sólo niños?
27. HA resonado un gemido…
¿Imprecación o lamento
de todos los que se han ido?
28. EL zigzag del embriagado
va rubricando la calle
de dibujos picassianos.
29. IMPREVISTAS sensaciones
se prenden a tus nostalgias
para salvarles el nombre.
30. EN el fondo de la copa
hay recuerdos insumisos
que contaron ya las horas.
31. NO puedes pedirle al sol
que brille para ti sola
ni que deje de ser el sol.
32. SI yo fuera una luciérnaga,
brillaría para el ciego
en su honda noche eterna.
33. ¿EL escorpión es un signo?
No lo puedes tú elegir.
¿Debe guiar tu destino?
34. UN gran poeta decía
Que la palabra era piedra
Para lanzársela a Dios.
Yo me contento si puede
ser un susurro del alma
y llegar al corazón.
35. NO muera la Muerte –digo-,
contra toda maldición:
asumo final destino.
Insoportable sería
Vivir, ay, sin juventud,
eternamente la vida.
36. VUELVE, vuelve, instante
a ser tiempo por vivir
y nunca pasado antes.
37. NO le digas al tiempo que balbuces
lo que tu corazón callado iba:
te comprenden mejor los abedules.
38. POR la vida y el sueño navegando,
sólo el amor mantiene la esperanza:
sólo el amor nos salva de los naufragios.
39. EL arrullo del pájaro en el huerto
a las rosas despierta dulcemente
ya todas secretean con el viento.
40. LA placentera luz no se extinguía
en mediodías plenos: se hospedaba
en el hondor del alma sensitiva.
41 EN los pálidos libros deshojados
no florece el amor ni la ternura:
sólo la reina de las ciencia y sus fracasos.
42. VILANOS, los versos
sin refugio se van
solos al universo.
43. FOSA común, el olvido
de nombre y exactas fechas
que estuvieron en los libros.
44. A la profunda sima del olvido
no es un aire terrestre el que nos lleva:
es tu vida, mujer, es tu destino.
45. ¡UN regazo de amor para las almas
tan huérfanas de Dios! ¿Sin dueño nunca?
¿Sin un donde paz y de esperanza?
46. EN un reloj de arena
tú encierras cada día:
gota a gota se evapora.
¿Pudiera ser crisálida
de intravida?
47. El laurel secó su verde.
¿Volverá a renacer
en la vida o en la muerte?
48. El camino se va solo
¿hacia el río o hacia el mar?
¿Acaso a la eternidad?
49. ¿El sol, de la tierra?
¿De la tierra el sol?
¿De quién es la despedida?
¿De uno solo? ¿De los dos?
50. En un olivo llora
una paloma blanca,
por una paz perdida
ni victoria ganada.
51. DULCEMENTE dormida
en la esperada muerte:
premorir en la vida,
desnacer y perderse.

SAGRARIO TORRES

ANCIANA EN RECOLETOS

En el pico de un banco está sentada.
No quiere molestar. No mira al frente.
No la turban los ruidos ni la gente.
La tela que la cubre está gastada.

Es blanca su cabeza mal peinada.
Veo de su perfil sólo un pendiente,
y un zapato sin brillo, indiferente
a la media tupida y descolgada.

Esta mujer de pena y de polilla,
en silencio por cuanto la atropella,
no ve cómo se acercan los gorriones.

Da su espalda a la Diosa de la Villa,
al Palacio de Comunicaciones,
donde nunca habrá carta para ella.

CONCHA ESPINA

«La esfinge maragata» (1914)

YO SOY UNA MUJER: NACÍ POETA…

Yo soy una mujer: nací poeta,
y por blasón me dieron
la dulcísima carga dolorosa
de un corazón inmenso.

En este corazón, todo llanuras
y bosques y desiertos,
han nacido un amor, interminable,
y un cantar gigantesco;
pasión que se desborda de la tierra
y que invade los cielos…

Ando la vida muerta de cansancio,
inclinándome al peso
de este afán, al que busca mi esperanza
un horizonte nuevo,
un lugar apacible en que repose
y se derrame luego
con la palabra audaz y victoriosa
dueña de mi secreto.

Yo necesito un mundo que no existe,
el mundo que yo sueño,
donde la voz de mis canciones halle
espacios y silencios;
un mundo que me asile y que me escuche;
¡lo busco, y no lo encuentro!

MARÍA LEJÁRRAGA

«Epistolario Manuel De Falla – María Lejárraga y Gregorio Martínez Sierra (1913-1943)»

CÁDIZ SE HA ECHADO A NAVEGAR (pág. 246 – Pascua Florida)

(En lo alto de la torre de Tavira)
(Con apasionamiento)

Parece que estás dormida
oyendo al agua cantar…
pero una noche de fiebre
te echarás a navegar….

¡Te echarás a navegar
en busca de tu fortuna!
¡Qué blanca irás sobre el mar
bajo la luz de la luna!

Ciudad de plata y de ensueño,
cuando vayas navegando,
contigo irá el corazón,
que está en la torre penando!

¡Ay, quién como tú pudiera
romper la amarra y salir
en busca de su quimera ,
y hallar la muerte o morir!

ROMANZA DE LISA (pág. 298 – Fuego Fatuo, Acto Tercero)

LISA
¡La vida pasa,
la ilusión va yendo;
la vida pasa,
la tristeza queda
la pasión se muere.
Del Jardín Mágico
huye la primavera.
Hay que reírse,
hay que burlarse,
hay que dormir la pena,
hay que engañar
la pena con la risa,
hay que gozar y
que pasar cantando


TODOS
La, la, la, la
La, la, la, la
La, la la la,
La…

MARGA GIL

Fragmentos del diario íntimo de Marga Gil Roësset (1932)

Si tú… espontáneamente, me dieras un beso… y me atrajeras… tan…
estrechamente… dejándome… oír en tu pecho latirte el corazón… y un poco
también la plata de tu voz… Sería glorioso… pero tengo bastante miedo…, me
parece que tendré que morirme triste… sin beso… ni corazón… ni voz de plata…
ni versos… ¡ay!…

…Juan Ramón… pienso, que no es posible morirse del todo… por completo…
cuando dentro sientes algo tan intenso… como lo que yo te quiero…
Algún día… quizás… mi amor irá a ti como… flor… música… luz… algo…
¡Ay vida gloriosa… tú y yo, Juan Ramón, una eternidad para nosotros…
y … habré de contentarme así!…

Quiero morirme pronto, ahora mismo…
¡cuanto antes mejor!
La obra… ¿para qué? … y tú, ¡ay de mí!
Y es que…
Ya no quiero vivir sin ti…
No… Ya no puedo vivir sin ti…
Y como sin ti… es que ni quiero, ni me importa nada
… lo mejor es morirme…
¡… Cómo duelen de agudo las articulaciones del alma…!

Qué sé yo por qué te quiero tanto…
querría no quererte tanto…
aunque mi única razón de ser es esa…
y también mi única razón de no ser…

Mi amor es infinito…
La muerte es… infinita…
el mar… es infinito…
la soledad infinita…
yo con ellos…
¡contigo!…

Mañana tú ya
sabes… yo… con lo
infinito…

Noche última… que querría estar
tanto a tu lado.. y estoy sola…
no… ¡estoy contigo sola!
Yo así en la vida… estoy…
tan inmensamente lejos de ti… ¡ay!
aunque esté cerca…
Pero en la muerte, ya nada
me separa de ti… sólo la
muerte…
sólo la muerte… es ya vida…
¡tanto más cerca así!
¡muerte… cómo te quiero!

PACO DAMAS

LAS ALAS

Alguien ha apagado la luz y dice que es mi dueño
Y no me deja salir de este mal sueño
Hoy las mariposas no tienen colores
Hoy se han vuelto grises todas las flores.

Voy a preguntar (averiguar) dónde está la la salida
Voy a hacer lo posible jugándome la vida
Voy a desatar el nudo de este miedo (que me atan al miedo)
Voy a preguntar cómo salgo de esto
Voy a levantar las alas y el vuelo.

Hoy me he levantado aferrándome a la vida
No voy a permitir que me toquen las alas
No consentiré que un abismo sea mi casa
Aunque grites muy fuerte no apagarás mi sonrisa
Yo no soy del alma tu marioneta
Yo arrancaré el lazo que tanto me aprieta.

Porque no es no
Y yo si te creo
No mires para otro lado
Si vivas nos las queremos.

RECURSOS

DISCURSO DE CLARA CAMPOAMOR EN LAS CORTES GENERALES

Discurso de Clara Campoamor en las Cortes el 1 de octubre de 1931

Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.

Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres?

¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?

Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis –fijaos bien– afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.

No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, VictorConsiderant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto – que en España existe– no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio –cosa dolorosa para un abogado–, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España.

Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.

Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer.

A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.

Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.

Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.

No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.

Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.

Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.

PINTURAS DE MARUJA MALLO


La verbena (1928)

 


La verbena (1927)

 


Verbena de Pascua (1927)

 


El mago / Pim Pam Pum (1926)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de datos para dichos propósitos.   
Privacidad