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ESTA ALEGRÍA NO ES
SINCERA
Jardines Lejanos (1904)
Pues que han abierto
esta tarde
las rosas de tu
terraza,
deja que ponga mis
labios
sobre tus labios,
amada.
Tengo fragantes mis
manos
para tus carnes
intactas;
si tus pechos están
blancos,
tú verás mis manos
blancas.
Habrá flores y
caricias
en la sombra de tu
falda,
muchos besos...,
muchos besos,
casi ninguna
palabra...
Mis ojos sobre tus
ojos,
tu alma dentro de mi
alma,
tu corazón en tu
pecho,
tu pecho en mi mano
pálida;
todo bajo el cielo
rosa
y el oro de tus
pestañas,
todo, amada, bajo el
sueño
de tus ojos de
romántica;
la tarde se irá
muriendo
sobre tus parques; el
malva
y el rosa del cielo,
harán
bien a las frondas
doradas;
vendrá frescura de
fuentes,
olor de lilas y
acacias,
tal vez alguna
magnolia
abrirá su carne
blanca...
Y cuando la luna nueva
esté frente a tu
terraza,
dará su pena más rosa
para tus rosas, amada. |