PRESENTACIÓN

Luis Miguel Miñarro López

Desde una perspectiva netamente literaria, el método tradicional de estudio de obras y autores nos ha venido llevando de la mano hacia unos territorios principalmente dominados por las acotaciones de las literaturas llamemos nacionales, por los límites o cortes temporales, por el canon mayoritariamente masculino; en último extremo, por los moldes y costuras de los géneros literarios.

Hasta ahora, en los anteriores trabajos, “Las Sinsombrero” e “Invisibles”, se ha intentado trascender, si no de todas, de algunas de estas cortapisas. También hemos querido apartarnos de lo que supone un mero estudio literario con la poesía como objeto de estudio. De este modo, los textos literarios se han convertido en la excusa para poner el foco en sus autoras y cuyos destinatarios han sido lectores y lectoras escasamente o nada habituales como son jóvenes y adolescentes. La mediación entre autoras, obra y lectores y lectoras tampoco ha sido corriente ni convencional: ha sido la música la que se ha convertido en figura dominante que ha ido tejiendo complicidades en un público poco esperado pero profundamente conmovido y participativo.

Hacer de lo íntimo objeto de reivindicación, explorar y destapar las voces de aquellas que han sido tradicionalmente ignoradas y desterradas de los espacios de reconocimiento literario y cultural, acercar a estas mujeres a lectores y lectoras menos especializadas y poner en evidencia toda la injusta carga de la discriminación y de la invisibilidad han configurado objetivos de los trabajos previos y seguirán estando vigentes para el presente.

En este caso, la visibilidad y el reconocimiento de la obra de las autoras que configuran este proyecto varían significativamente según el país y el contexto educativo. No obstante, a pesar de su importancia, la mayoría permanecen relativamente desconocidas fuera de círculos académicos y literarios especializados o de la somera presencia en libros de texto sesgados por unos cánones claramente discriminatorios. Todo ello, justifica que pongamos luz y reconocimiento a escritoras que de una forma u otra han permanecido y permanecen ocultas, ya sea por su doble condición de escritoras y de mujeres, ya sea por las limitaciones o restricciones geoliterarias de las distintas literaturas nacionales a las que pertenecen, ya por la devaluación de la poesía frente al deslumbramiento de la inmediatez y la tecnología.

Todas las autoras, aunque diversas en sus estilos, temas y contextos, forman una red compleja de interrelaciones que refleja la riqueza y diversidad de la literatura iberoamericana del siglo XX, que en muchos casos ha buscado su tono vital y poético a uno y otro lado del Atlántico. Su obra conjunta nos ofrece una visión multifacética de la experiencia femenina, la búsqueda existencial o el compromiso social, mostrando cómo cada una de ellas, desde su singularidad, ha contribuido a la construcción de una literatura profundamente rica y matizada.

Juntas, estas voces representan un mosaico de la condición humana, abordada desde perspectivas que oscilan entre lo personal y lo universal, desde lo individual hasta lo colectivo y coral.

Algunas sufrieron la violencia, la marginación o el exilio como víctimas propicias de un siglo convulso, plagado de guerras, revoluciones y dictaduras que han amenazado la convivencia, la paz y la libertad. Otras no pudieron mirar de frente a su propio destino, fuera por accidente o por su propio desatino.

Otras han tenido reconocimientos y galardones, el Premio Nobel (Gabriela Mistral), el Premio Cervantes (María Zambrano, Dulce María Loinaz), el Premio Octavio Paz y el Internacional de poesía Federico García Lorca (Blanca Varela), pero también se han visto constreñidas de uno u otro modo por similares circunstancias; todo ello, desde la pertenencia a una comunidad, la iberoamericana, que se configura como una de las regiones cultural y lingüísticamente más cohesionadas y luminosas.

Por consiguiente todas merecen que a través de la música y al tenor de su poesía sean elevadas al gusto y al deleite de nuevas audiencias, para que no queden ocultas tras la sombra del olvido o en los rincones del exclusivismo.

CANCIONERO

POEMAS Y CANCIONES

ALEJANDRA PIZARNIK

Acerca de... ALEJANDRA PIZARNIK

Pizarnik y las hijas del abismo

Paul Verlaine, en su célebre Les Poètes maudits, no escribió un manifiesto, sino una elegía: la de una estirpe rota, desesperada, capaz de incendiar el lenguaje para expresar aquello difícil de imaginar más allá de lo que no tiene nombre. Allí estaban Rimbaud, Mallarmé, Corbière. Todos hombres. Todos cuerpos cruzados por la misma fiebre, celebrados por Verlaine como malditos no sólo por su poesía, sino por la vida que la sostenía: breve, errante, hostil.

Pero si afinamos el oído, si miramos hacia otros márgenes, encontramos a otras figuras que también escribieron desde la herida, que también pagaron con su carne la intensidad de su palabra. Alejandra Pizarnik, Delmira Agustini y Sylvia Plath no figuran en la galería de Verlaine, y sin embargo, la atraviesan. No como apéndice femenino del malditismo, sino como vértice propio, como espejo oscuro que devuelve la maldición sin gestos teatrales, sin vapores de absenta, pero con la misma lucidez fulminante.

Delmira Agustini fue, quizás, la primera en escribir desde un lugar que la tradición no le permitía. Su poesía, encendida por el deseo, abre un fuego nuevo en la literatura en castellano, embajadora predilecta del modernismo y de su admirado Rubén Darío. No hay en ella pudor ni metáfora opaca, encontraremos en sus versos hambre, cuerpo, vértigo. En su obra, como en la de los poetas malditos, no hay separación entre el yo y la escritura; vivió a contracorriente y murió a balazos, asesinada por su exmarido. Como Verlaine, como tantos otros malditos, su vida quedó en un campo de batalla en el que ella era “el cuchillo y la herida”.

Sylvia Plath escribió como quien desciende a su propio infierno con un cuaderno bajo el brazo. Su poesía no pedía perdón, no eludía la violencia; buscaba una música personal en la que afilar la palabra. Plath es maldita no por morir joven ni por su biografía trágica, sino por haber escrito con una honestidad feroz. En Lady Lazarus, se convierte en espectáculo, pero no para el lector, sino para sí misma, como quien se reconoce desde fuera en una actitud entre sarcástica, teatral, provocativa, cuando afirma:

“Dying / Is an art, like everything else. / I do it exceptionally well”.

También, con versos como estos, nos devuelve una crítica feroz que nos interpela a cada uno y al conjunto: ¿hasta qué punto la sociedad espera que las mujeres sufran en silencio, o que conviertan incluso su muerte en algo bien hecho, decoroso, ejemplar?

Pero si alguna poeta tejió con hilos invisibles la herencia del malditismo francés, fue Alejandra Pizarnik. Leía a Rimbaud en voz alta, a Lautréamont con reverencia, a Artaud como quien escucha un oráculo. Pero lo que en los hombres era transgresión pública, en ella fue dolor íntimo por el que fue señalada:

Hemos creado el sermón
del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.

Con estos versos da voz a un gesto de rebeldía con el que busca sustituir la retórica vacía de los sermones tradicionales por un lenguaje nuevo, sagrado a su manera, enraizado en lo más hondo de la vida y el deseo.

Poner a Agustini, Plath y Pizarnik bajo el signo del poète maudit no es un acto de homenaje, sino de justicia; en su caso, la marginalidad no era elegida, fue impuesta. La sociedad no las celebró como a Rimbaud, ni las canonizó como a Baudelaire. Les negó el espacio, el lenguaje, la legitimidad. Y sin embargo, escribieron. Escribieron con una intensidad que merece la pena reconocer con su lectura.

Poema: CENIZAS

Hemos dicho palabras,
palabras para despertar muertos,
palabras para hacer un fuego,
palabras donde poder sentarnos
y sonreír.

Hemos creado el sermón
del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.

Nos hemos arrodillado
y adorado frases extensas
como el suspiro de la estrella,
frases como olas,
frases con alas.

Hemos inventado nuevos nombres
para el vino y para la risa,
para las miradas y sus terribles
caminos.

Canción: PALABRAS. Música: PACO DAMAS.

ADÉLIA PRADO

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Amor violeta

Hay poetas que llegan sin pedir permiso. Abres un libro, lees dos versos y de pronto estás dentro de su casa, oliendo café, oyendo platos, sintiendo que la voz que habla es también la tuya. Notas como quien abre una ventana al amanecer y la luz entra de golpe, pero no ciega, sino que acaricia, se acomoda y empieza a revelar lo que estaba ahí, esperando. Y así ocurre cuando abres un libro de Adélia Prado, porque no hay solemnidad forzada ni frases que obliguen a tener un diccionario a mano y que ponen distancia Lo que hay es vida, una mujer que habla de sus días, de lo que ve, de lo que toca, de lo que recuerda; “lo que siento lo escribo” y lo hace con una naturalidad que desarma cualquier prejuicio sobre la poesía como algo inaccesible. Para el lector que nunca se ha considerado “de poesía”, encontrarse con ella es descubrir que el género no es un pedestal, sino una mesa donde se puede sentar cualquiera.

Amor violeta es un poema breve, íntimo, que se lee como quien recibe una confidencia; que hace que parezca que uno no lo lee, sino que lo escucha. Habla de amor no como una abstracción, más bien como algo que se puede palpar, oler, probar y poner a macerar. Y lo hace de manera que el deseo no pierde dignidad, que lo cotidiano y doméstico no pierde sensualidad. No es un poema de metáforas indescifrables y sus versos parecen querer que el lector sienta antes de entender. Amor violeta funciona así, no nos pregunta si sabemos de técnica poética, nos pregunta si hemos sentido alguna vez esa mezcla de fervor y ternura que desborda las palabras, “que hiere debajo del brazo, en un hueco entre las costillas”. El violeta, color de penitencia, se convierte aquí en el matiz de una pasión que se vive como un sentimiento total que no es necesario descifrar, sino que, a veces, basta con dejar que se quede dentro, que se mezcle con la memoria y con el cuerpo, que se ponga, como un emplasto, sobre las heridas.

Para quien no suele detenerse en un poema, Amor violeta puede ser una revelación, porque es suficiente con leerlo en voz alta y notar cómo los versos se acomodan a la respiración, cómo dejan un calor en el pecho que se queda en la piel mucho después de cerrar el libro.

Poemas: AMOR VIOLETA y otros

AMOR VIOLETAO
Amor me fere é debaíxo do braço,
de um vâo entre as costelas.
Atinge o meu coraçâo é por esta via inclinada.
Eu ponho o amor no pilâo com cinza
e grâo de roxo e soco. Macero ele,
faço dele cataplasma
e ponho sobre a ferida.

AMOR VIOLETA
El amor me hiere debajo del brazo,
en un hueco entre las costillas.
Alcanza mi corazón por esta vía inclinada.
Pongo el amor en un mortero con ceniza
y granos morados y trituro. Lo macero,
hago de él un cataplasma (emplaste, parche)
lo pongo sobre la herida.

À MESA
Faca oxidada contra a polpa verde,
é roxo o amor.
De amoras, não.
De dor.

LA MESA
Cuchillo oxidado
contra la pulpa verde,
el amor es morado.
No de moras.
De dolor.

MITIGAÇÃO DA PENA
O céu estrelado
vale a dor do mundo.

MITIGACIÓN DE LA PENA
El cielo estrellado
vale el dolor del mundo.

Canción: AMOR VIOLETA. Música: PACO DAMAS.

GABRIELA MISTRAL

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Gabriela Mistral, 80 años después del Nobel

Gabriela Mistral nació en 1889 en Vicuña, un pueblo del valle del Elqui donde las palabras parecían crecer entre el aroma del pisco y el ritmo pausado de las vides como ofrenda a la tierra y al cielo abierto. Autodidacta, rural y cosmopolita a la vez, una mujer que nunca dejó de sentirse ligada a los paisajes primeros, incluso cuando su vida transcurrió entre consulados, viajes y exilios.

Maestra antes que poeta, o quizá ambas cosas al mismo tiempo, entendió la enseñanza como un acto moral. Enseñar era cuidar, acompañar, poner justicia donde no la había; una empresa quijotesca, liberadora. Con esa mirada pedagógica se perfila su obra, incluso en los poemas más íntimos más dolorosos; porque en ella no hay separación entre la vida y la escritura.

Escribe desde muy joven y utiliza seudónimos como Soledad, Alguien, Alma. Finalmente, reemplaza su verdadero nombre, Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, para presentarse al mundo como Gabriela Mistral. En su poesía encontraremos el amor por todas partes y en todas las variantes: el amor materno, el amor erótico, el amor frustrado, el amor por los desamparados. En ese amor encontraremos encuentro y desencuentro, pero también pérdida; una herida que nunca se cierra del todo y que da a sus versos ese tono grave, a veces áspero pero siempre verdadero; porque no escribió desde la dulzura de la complacencia, sino desde la experiencia vivida; con un lenguaje que mezcla lo bíblico, lo popular y lo íntimo.

A pesar de su categoría, los medios literarios la ignoraron por ser mujer. Esto no es nuevo ni fue un olvido casual. A Mistral se la leyó a menudo desde etiquetas reductoras, la maestra, la madre simbólica, la poeta del dolor y de la infancia. Raras veces se atendió con la misma seriedad a la complejidad intelectual de su obra, a su pensamiento político, a su conciencia lingüística o a la radicalidad emocional de muchos de sus poemas. Su escritura fue considerada menor no por lo que decía, sino por quién lo decía.

No obstante, en un mes de diciembre, como ahora, se le concedía el Premio Nobel de Literatura. En su discurso ante la academia sueca, sus palabras fueron las de quien sabe que no llega sola, de quien entiende que la voz que se la ha concedido pertenece a muchas. Se dice que desde el primer saludo, solemne, ya se percibía una gravedad en el tono, la serenidad de alguien que lejos de dejarse deslumbrar por el escenario, convierte el acto en una conversación entre los pueblos. Mistral no se presenta como una autora excepcional, sino como una modesta hija. Hija de la democracia chilena, hija de un pueblo nuevo, hija de una lengua compartida. Esa insistencia no es retórica, es una declaración ética. Su Nobel no es un ascenso individual, sino un puente tendido entre la América ibera y Europa, entre el hemisferio sur y una tradición cultural que durante siglos miró poco y mal hacia ese otro lado del mundo.

Cuando evoca a científicos, maestros, campesinos, artesanos y obreros, la poeta amplía el campo de lo cultural. La literatura no flota en el aire como un ente abstracto y etéreo. Se sostiene sobre una comunidad viva, sobre cuerpos que trabajan, aman, transmiten saberes y cuidan su herencia. Es ella misma, atenta a los humildes, a los oficios abnegados y tantas veces invisibles, a la dignidad y la belleza de lo cotidiano.

El momento más alto del discurso llega cuando se nombra portavoz, cuando elige hablar de comunidad, de lengua y de futuro. No por vanidad, sino por responsabilidad. “Voz directa de los poetas de mi raza”, “voz indirecta de las muy nobles lenguas española y portuguesa”. Lenguas y poetas que son el legado vivo de siglos de historia que ahora se sientan sin complejos a la mesa del convivio de la cultura nórdica milenaria. Voz colectiva, la de tantas mujeres y tantos pueblos que dejados al margen del canon ahora reclaman por derecho su billete.

En poemas como Besos se percibe con claridad quién fue. Una mujer que supo que amar es un acto complejo, que deja marcas, que compromete el cuerpo y la conciencia. Es un poema torrencial, donde Mistral despliega una auténtica cartografía del afecto humano. No habla de un solo beso, ni siquiera del beso amoroso y carnal como pudiera esperarse, sino de todos los besos posibles. Los que se dan con la mirada o con la memoria, los silenciosos y los prohibidos, los que consuelan y los que traicionan. Cada verso amplía el campo emocional hasta dotar al beso de un lenguaje completo, capaz de decir amor, deseo, culpa, pérdida o redención. Nos enseña que el beso no es un gesto inocente. Puede herir, puede salvar, puede marcar una vida. Aparecen Judas y Magdalena, la traición y la piedad, la historia sagrada mezclada con la experiencia íntima. El beso, un acto esencialmente humano, presentado de una forma tan bella y brillante que ha sabido reunir con total naturalidad la pasión y la reflexión moral, sin que una anule a la otra.

Sus versos encuentran nuevas formas de decirse, como ocurre en Iberoamericanas, el trabajo musical de Paco Damas que pone voz y melodía a poemas como este. La música dialoga con intensidad y, al encontrarse con el ritmo, el poema vuelve a su origen oral, a esa condición casi cantable que siempre tuvo la poesía de Mistral. No se trata de embellecer el texto, sino de acompañarlo, de dejar que las palabras respiren en otro registro y lleguen a nuevos lectores y oyentes. En ese cruce entre poesía y canción, Mistral demuestra una vez más su permanencia.

Ochenta años después, los besos de Gabriela Mistral siguen ardiendo, consolando, interrogando. Y mientras alguien los lea o los cante, la poeta seguirá estando entre nosotros.

Poema: BESOS

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero…? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos… vibró un beso,
y qué viste después…? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Canción: BESOS. Música: PACO DAMAS.

CONCHA ZARDOYA

Poemas: BLUES EN HARLEM y VILANOS DEL TIEMPO

«Senecta» (1999)

BLUES EN HARLEM (pág. 73)
En Harlem cantaban blues
y resuena todavía
en el oído interior
que de escuchar no se olvida:
la pre-muerte me anunciaban
y sólo hoy es herida.

VILANOS DEL TIEMPO (pág. 95)
1. SIN saber por qué respiras.
Sin saber por qué tú cantas.
¡Es solo por estar viva!
2. LA luz, a veces nos ciega
o mata si saber cómo:
¿ilumina los poemas?
3. CANTOS rodados que bajan
buscando el mar por el río.
Piedras que ruedan y cantan.
4. NO cruces la puerta negra.
Abre ya la puerta blanca:
la puerta que no se cierra.
5. SOBRE tu piel, vieja historia
juega al tarot: ¿Nos explica
el porvenir de la sombra?
6. COMO un gozo, la esperanza
va subiendo por el pecho
y se adentra por el alma.
7. RESPIRAMOS todo el aire
como si fuera el aliento
de una vida interminable.
8. DESPIERTA, sale la luna
a brillar sobre los bosques
que añoran agua de lluvia.
9. COPIA el lago lo que han visto,
al caminar, tus dos ojos:
nubes, pájaros sombríos.
10. DERRIBAN muros, engaños,
las palabras pronunciadas
en silencio enamorado.
11. UN corazón es albergue
que se da y no se quita:
no es moneda que se trueque.
12. ESCUCHAS la melodía
que se escapa de la flauta
ignorando que suspira.
13. ¿SE disuelven las palabras
en el alma que las oye
como sales con el agua?
14. POR preguntar, ya te olvidas
de mirar las estrellas
o de sembrar la semilla.
15. LA bruma viene avanzando
con su disfraz ceniciento
que borra todos los pasos.
16. ¿QUÉ forma tiene el recuerdo?
¿Qué color la inteligencia?
¿Hay latido en el silencio?
17. LA memoria busca a tientas
lo vivido en su infancia.
¿Revive, sueña o inventa?
18. DORMIDA, enciendes la lámpara
de lucidez verdadera:
las pesadillas naufragan.
19. PASEMOS al otro lado
del espejo: agua clara
que sobrenadan los pájaros.
20. CON un poquito de greda
tus dedos conforman vasos,
entresoñadas piruetas.
21. ¿NO oyes cómo respira
el corazón de la tarde?
Es un latido la brisa.
22. NO mira el reloj el can…
¿Qué es el tiempo para él?
¿Migajas de carne y pan?
23.- HACES girar suavemente
cien veces la manecillas…
Si se paran, ¿qué se pierde?
24.- ESCAVAN todos los vientos
-norte y sur, este y oeste-
cuevas hondas para el sueño.
25. FRAGMENTOS desmemoriados
recomponen mapamundis
que argonautas extraviaron.
26. ¿JUEGAN los tercetillos
con serias adivinanzas
que descifran sólo niños?
27. HA resonado un gemido…
¿Imprecación o lamento
de todos los que se han ido?
28. EL zigzag del embriagado
va rubricando la calle
de dibujos picassianos.
29. IMPREVISTAS sensaciones
se prenden a tus nostalgias
para salvarles el nombre.
30. EN el fondo de la copa
hay recuerdos insumisos
que contaron ya las horas.
31. NO puedes pedirle al sol
que brille para ti sola
ni que deje de ser el sol.
32. SI yo fuera una luciérnaga,
brillaría para el ciego
en su honda noche eterna.
33. ¿EL escorpión es un signo?
No lo puedes tú elegir.
¿Debe guiar tu destino?
34. UN gran poeta decía
Que la palabra era piedra
Para lanzársela a Dios.
Yo me contento si puede
ser un susurro del alma
y llegar al corazón.
35. NO muera la Muerte –digo-,
contra toda maldición:
asumo final destino.
Insoportable sería
Vivir, ay, sin juventud,
eternamente la vida.
36. VUELVE, vuelve, instante
a ser tiempo por vivir
y nunca pasado antes.
37. NO le digas al tiempo que balbuces
lo que tu corazón callado iba:
te comprenden mejor los abedules.
38. POR la vida y el sueño navegando,
sólo el amor mantiene la esperanza:
sólo el amor nos salva de los naufragios.
39. EL arrullo del pájaro en el huerto
a las rosas despierta dulcemente
ya todas secretean con el viento.
40. LA placentera luz no se extinguía
en mediodías plenos: se hospedaba
en el hondor del alma sensitiva.
41 EN los pálidos libros deshojados
no florece el amor ni la ternura:
sólo la reina de las ciencia y sus fracasos.
42. VILANOS, los versos
sin refugio se van
solos al universo.
43. FOSA común, el olvido
de nombre y exactas fechas
que estuvieron en los libros.
44. A la profunda sima del olvido
no es un aire terrestre el que nos lleva:
es tu vida, mujer, es tu destino.
45. ¡UN regazo de amor para las almas
tan huérfanas de Dios! ¿Sin dueño nunca?
¿Sin un donde paz y de esperanza?
46. EN un reloj de arena
tú encierras cada día:
gota a gota se evapora.
¿Pudiera ser crisálida
de intravida?
47. El laurel secó su verde.
¿Volverá a renacer
en la vida o en la muerte?
48. El camino se va solo
¿hacia el río o hacia el mar?
¿Acaso a la eternidad?
49. ¿El sol, de la tierra?
¿De la tierra el sol?
¿De quién es la despedida?
¿De uno solo? ¿De los dos?
50. En un olivo llora
una paloma blanca,
por una paz perdida
ni victoria ganada.
51. DULCEMENTE dormida
en la esperada muerte:
premorir en la vida,
desnacer y perderse.

Canción: BLUES EN HARLEM. Música: PACO DAMAS. Voz: PACO DAMAS y MIGUEL RÍOS.

MATILDE ESPINOSA

Poema: ALGO ME PERTENECE

No sé si la inocencia
si la nueva mirada sobre mundo
o el lento andar hasta llegar a su alma

Siento temor frente a la herencia de los siglos
en una flauta o en una caña rota o en una voz de niño.

No es misterio ni sueño
este desliz inclinado hacia
la hoja de papel perdida
en el follaje de nombres
y de sombras con aliento
de vivos o de muertos.

Algo me pertenece
y siempre hay un comienzo
en un gesto o en un loco silencio.

Las letras se apasionan
y conmueven hasta el llanto
que huye por el vacío
hasta el alma distraída
que no acierta en el reparto
de claridades generosas
o contactos furtivos
que hacen temblar los huesos.

Algo me pertenece
cuando caen las hojas
en su agonía celeste.

Canción: ALGO ME PERTENECE. Música: PACO DAMAS.

DULCE MARÍA LOYNAZ

Poema: SI ME QUIERES, QUIÉREME ENTERA...

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…

¡Y madrugada en la ventana abierta!…

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!

Canción: SI ME QUIERES. Música: PACO DAMAS. Voz: NANNY.

ROSARIO CASTELLANOS

Acerca de... ROSARIO CASTELLANOS

Cuando la lucidez se canta

Cuando leemos a Rosario Castellanos, la experiencia no es solo literaria ya que su obra nos convoca a un diálogo entre su poesía y nosotros mismos que se formula mediante preguntas esenciales sobre la otredad, la soledad, la condición de ser mujer y los abismos del lenguaje y del poder. Avanzar por sus poemas genera la impresión de que la poesía puede pensarse, que el verso es, para ella, una herramienta que permite que la vida se revise y se cuestione; una vida en la que ninguna certeza es definitiva y donde la creación se convierte en una estrategia íntima de resistencia.

En “Los adioses”, Castellanos aborda la despedida desde la melancolía pero también con una serena resignación que rechaza el adiós como una mutilación triste. Así, el poema nunca es totalmente derrotista y la evocación de lo vivido es refugio y trinchera contra el olvido.

En “Agonía fuera del muro”, la poeta observa el mundo pragmático que los hombres construyen, uno donde predomina la necesidad, el instinto y la lucha por la supervivencia en una visión casi zoológica de lo humano. Frente a ese universo material e insensible, la voz poética se reconoce de alguna orilla, de otra parte. “Agonía fuera del muro” se lee como la confesión lúcida de la inadaptación, de la extranjería radical frente al mundo de los otros, que proyecta angustia existencial y desarraigo.

Lo que une ambos poemas es la lucidez. Castellanos desmonta las ficciones con que la cultura suele envolver la soledad o el amor y los devuelve a su condición más honda, más cruda. Leer a Castellanos es reconocer que la poesía puede ser pensamiento sin renunciar a la emoción, y emoción sin renunciar a la claridad. Deslumbra por su capacidad de mostrar honestidad intelectual y emocional, de despojar la experiencia femenina -y humana- de mistificaciones para exponerla en su crudeza y profundidad. Leerla es ver cómo la poesía se convierte en máquina de pensamiento, en un ejercicio consciente de desarme narrativo que interpela y acompaña con una voz sin concesiones, pero rebosante de humanidad.

Luego, aquí, cuando escuchas a Rosario Castellanos a través de la música de Paco Damas, se transforma la experiencia de la lectura en una vivencia sensorial más amplia. El verso, que en la página vibra con su sobriedad intelectual y emocional, encuentra en la voz y en la melodía un cauce distinto, capaz de intensificar los matices de cada poema. Paco aporta la cadencia de la música, que no suaviza la dureza de la palabra sino que la vuelve aún más cercana, casi respirable.

Escuchar estos poemas cantados no sustituye la experiencia de leerlos, pero sí la prolonga. Como en una segunda lectura, se reordena la emoción y donde la palabra escrita propone un pensamiento, la canción suma un pulso vital encarnado por la vibración de la voz y el timbre de las cuerdas.

Poemas: LOS ADIOSES y NOSTALGIA

LOS ADIOSES
Quisimos aprender la despedida
y rompimos la alianza
que juntaba al amigo con la amiga.
Y alzamos la distancia
entre las amistades divididas.

Para aprender a irnos, caminamos.
Fuimos dejando atrás las colinas, los valles,
los verdeantes prados.
Miramos su hermosura
pero no nos quedamos.

NOSTALGIA
Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
—sal, espuma y estruendo—,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.

Canción: LOS ADIOSES. Música: PACO DAMAS.

Poema: AGONÍA FUERA DEL MURO

Miro las herramientas,
El mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
Sudan, paren, cohabitan.

El cuerpo de los hombres prensado por los días,
Su noche de ronquido y de zarpazo
Y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
Y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
Que todavía la especie no produce?)
Los hombres roban, mienten,
Como animal de presa olfatean, devoran
Y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
O cuando burlan una ley o cuando
Se envilecen, sonríen,
Entornan levemente los párpados, contemplan
El vacío que se abre en sus entrañas
Y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
Soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
Gente a quien compartir es imposible.

No te acerques a mi, hombre que haces el mundo,
Déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
De algo peor que vergüenza.
Yo muero de mirarte y no entender.

Canción: AGONÍA FUERA DEL MURO. Música: PACO DAMAS.

GIOCONDA BELLI

Acerca de... GIOCONDA BELLI

Florecer como los malinches

En la voz de Gioconda Belli habita la pasión de quien no concibe la poesía como ornamento, sino como respiración, como gesto inevitable ante la vida que desborda. Leerla es entrar en un territorio donde la intimidad del cuerpo y la memoria colectiva se encuentran sin fronteras.

La obra de Belli está marcada por una doble fidelidad, al cuerpo y a la historia. En ella, el erotismo no es evasión, sino afirmación de la existencia. El deseo se convierte en fuerza política porque resiste al silencio, porque recuerda que el ser humano es irreductible a la obediencia o al miedo. En sus versos, la mujer aparece no como metáfora pasiva, sino como sujeto pleno, capaz de gozar y de luchar, de transformar y de nombrar.

Con su poesía uno siente que ella escribe desde una raíz profundamente nicaragüense, pero con una resonancia universal. Su poesía nos habla de la tierra y de la mujer, del tiempo y de la utopía, pero sobre todo del derecho a vivir con plenitud. Escribir, para ella, no es un gesto académico ni un artificio literario, sino un acto de afirmación radical que implica decir lo que arde, lo que palpita, lo que no puede callarse.

Pero junto a la rebeldía, Belli mantiene siempre un tono de celebración. Su poesía tiene algo de himno secreto, de canto vital que ilumina la oscuridad con imágenes donde la sensualidad convive con la memoria de la tierra. En “Como los malinches de mayo”, esa exaltación se convierte en recordatorio, en imagen que condensa su manera de mirar la naturaleza como metáfora del deseo, del renacer, de la resistencia. Y son las manos, que florecen como los malinches de mayo, abiertas, ardientes, generosas; son manos que dan y reciben, que tocan y revelan, las que convierten el deseo en un lenguaje más hondo que las palabras.

Su poesía no se conforma con nombrar lo que ve, sino que abre un espacio donde la experiencia se vuelve canto. El malinchal florecido es al mismo tiempo la tierra que se renueva y metáfora de un cuerpo que se entrega sin miedo, con la exuberancia de quien celebra. En esa unión entre naturaleza y pasión, su voz recuerda que lo humano no está separado del mundo, que lo íntimo y lo colectivo se alimentan de la misma savia. Acercarse a sus versos es dejarse llevar por esa corriente cálida que une cuerpo, tierra y memoria. Quien lee a Belli se encuentra con una voz que no se agota en la denuncia ni en el canto íntimo, sino que los entrelaza hasta volverlos inseparables. Es una poesía que contagia fuerza, que invita a mirar el mundo con ojos encendidos, como si cada mayo volviera a comenzar la vida. Vale la pena detenerse en este poema y, desde él, recorrer su obra entera. Gioconda Belli nos ofrece algo más que literatura, nos ofrece una experiencia de florecimiento, una invitación a arder con la misma intensidad de los malinches cuando, cada año, tiñen el paisaje de un rojo inconfundible.

Para leerla [1] no hace falta un orden rígido ni cronológico, se puede leer como se contempla un jardín avanzando por senderos distintos, que van y vienen que se entrecruzan, dejándose sorprender por colores y aromas. Descubrirla es una experiencia que no se agota en la primera lectura, sus imágenes florecen como esos malinches de mayo que año tras año regresan a recordarnos que vivir con intensidad también es un arte.

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[1] Para empezar, se recomienda la antología El pez rojo que nada en el pecho. Una puerta amplia para conocer la riqueza de toda su trayectoria, desde los primeros libros hasta sus poemas más recientes.

Poema: COMO LOS MALINCHES DE MAYO

Cuando tus manos me tocan
mi cuerpo se enciende
como los malinches de mayo
cimbrea como los trigales en el viento.
Cuando tus manos me tocan
el arpa que tengo dentro
se despierta, canta,
y te quiero con toda la fuerza
de mi palabra-lluvia,
mi palabra-jilguero,
mi palabra-ciclón,
con todo ese universo
que dilatan mis poros
y ríe en mis arterias,
que te doy, que me das
cuando tus manos me tocan,
cuando mis manos te tocan.

Canción: COMO LOS MALINCHES DE MAYO. Música: PACO DAMAS.

JOSEFINA PLA

Poema: POESÍA

Vivir la otra que soy que no fui que habría sido
Vivir la que sería morir la que aún no soy
Dormir todos los fui despertar otro voy
Sangrar todas las tardes que nunca me han herido.

Abrazarme la sombra cortar la raíz del grito
Sembrar pechos en hijos que nunca me tuvieron
Desgranarme las lágrimas en cascarones hueros
y quebrarme las manos al plantar cada hito.

Eso es la poesía corazón hecho harapo
para enjugar el llanto de los remordimientos
por pecados que nunca se vieron cometidos.

Eso es la poesía paloma vuelta sapo.

…Mientras se espera en sueños que una puerta se abra
morir estrangulada por la propia palabra…

Cambiar sueños por sombras, 1984.

Canción: POESÍA. Música: PACO DAMAS.

BLANCA VARELA

Poema: ASÍ SEA

El día queda atrás,
apenas consumido y ya inútil.
Comienza la gran luz,
todas las puertas ceden ante un hombre
dormido,
el tiempo es un árbol que no cesa de crecer.
El tiempo,
la gran puerta entreabierta,
el astro que ciega.
No es con los ojos que se ve nacer
esa gota de luz que será,
que fue un día.
Canta abeja, sin prisa,
recorre el laberinto iluminado,
de fiesta.
Respira y canta.
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total,
el sueño.

Canción: ASÍ SEA. Música: PACO DAMAS.

SOPHIA DE MELLO

Acerca de... SOPHIA DE MELLO

La forma justa y la utopía

En Sophia de Mello la poesía puede ser a la vez visión y tarea. No se limita a contemplar el mundo, sino que lo reconstruye, lo imagina, lo propone. En su poema “A forma justa”, abre con un verso que resuena como promesa y como advertencia: “Sei que seria possível construir o mundo justo”. La afirmación no es ingenua, es consciente de que lo posible se enfrenta siempre con la dificultad, la limitación, la dejación; con aquello que abdica y contra la desesperanza.

Es por eso que Sophia nos habla de un mundo transparente, lavado por las fuentes y por el canto de los espacios y que existe ya en el orden natural -el mar, el cielo, la tierra- y que se ofrece generosamente al ser humano. La condición es simple y a la vez imposible, que nadie traicione. La traición es lo que desvía al hombre de la justicia y lo que enturbia la belleza de esa ciudad que habitamos y que llamamos mundo; pero incluso aquí, cuando reconoce esa fragilidad, la poeta insiste, porque la forma justa existe, está en la flor, en la concha, en el fruto, en el propio universo.

El poema desemboca en un sueño utópico que no es abstracto, es la ética del poema que se convierte en ética del habitar. El poeta no escribe por adorno, sino por oficio, y ese oficio es nada menos que a reconstrução do mundo.

Desde aquí, podremos asumir que la poesía tiene un compromiso con la justicia, la justicia de la mirada y de la palabra. El poema busca restituir la medida, devolver al hombre un lugar en armonía con lo que lo rodea. La poesía se convierte en una manera de mantener abierta la posibilidad de esa ciudad que aún no existe, pero que late como promesa, como legado, en cada página en blanco. Desde esa herencia, que une a la transparencia del paisaje portugués la presencia constante del mar como metáfora de vastedad y permanencia, nos explica el anhelo de los poetas que buscan levantar con palabras limpias una casa donde la vida encuentre su forma justa.

Poema: LA FORMA JUSTA

A FORMA JUSTA
Sei que seria possível construir o mundo justo

As cidades poderiam ser claras e lavadas
Pelo canto dos espaços e das fontes
O céu o mar e a terra estão prontos
A saciar a nossa fome do terrestre
A terra onde estamos — se ninguém atraiçoasse — proporia
Cada dia a cada um a liberdade e o reino
— Na concha na flor no homem e no fruto
Se nada adoecer a própria forma é justa
E no todo se integra como palavra em verso
Sei que seria possível construir a forma justa
De uma cidade humana que fosse
Fiel à perfeição do universo

Por isso recomeço sem cessar a partir da página em branco
E este é meu ofício de poeta para a reconstrução do mundo.

LA FORMA JUSTA
Sé que sería posible construir un mundo justo

Las ciudades podrían ser claras y bañadas
Por el canto de los espacios y de las fuentes
El cielo el mar y la tierra están dispuestos
A saciar nuestra hambre de lo terrestre
La tierra donde estamos —si nadie la traiciona— ofrecería
Cada día a cada uno la libertad y el reino:
En la concha en la flor en el hombre y en el fruto
Si nada adolece la propia forma es justa
Y en todo se integra como palabra en verso
Sé que sería posible construir la forma justa
De una ciudad humana que fuese
Fiel a la perfección del universo

Por eso vuelvo a empezar sin tregua a partir de la página en blanco
Este es mi oficio de poeta para la reconstrucción del mundo.

Canción: UN MUNDO MAS JUSTO. Música: PACO DAMAS.

JULIA DE BURGOS

Acerca de... JULIA DE BURGOS

No me recuerdes, siénteme

Julia de Burgos ocupa un lugar único en la tradición iberoamericana. Para muchos, es la voz más alta que ha dado Puerto Rico y una de las grandes figuras de la lírica del siglo XX en América. Su vida fue breve y turbulenta, marcada por la pobreza, la pasión y la rebeldía. Hija mayor de trece hermanos, maestra de profesión, muy pronto comprendió que su destino estaba en los versos y en la militancia. Se unió al Partido Nacionalista, que defendía la independencia de la isla, y al feminismo temprano de su país. Sus poemas no se quedaban en el papel, los recitaba en plazas y centros culturales, convencida de que la poesía podía ser también una forma de tomar partido mediante la acción.

Su escritura es un territorio de contrastes, por un lado, la ternura del amor y su fulgor; por otro, la herida de la desolación. Esa dualidad acabó atravesando su vida. El desamor la arrastró hacia el alcohol y al desarraigo en Nueva York, donde la sorprendió la muerte con apenas 39 años. Cayó en una calle de Harlem y fue enterrada sin nombre en una fosa común. Años después, sus amigos recuperaron sus restos y los devolvieron a Puerto Rico donde hoy la recuerdan instituciones culturales y hasta un tramo de la calle 106 de Manhattan lleva oficialmente su nombre.

En su obra laten la fuerza del Caribe, el pulso de la lucha social y la soledad de una mujer que nunca se conformó. Poemas como Canción hacia adentro revelan su capacidad de desnudar la intimidad con una sinceridad que todavía conmueve. Allí escribe: “No me recuerdes, siénteme. La petición es clara, no quiere ser monumento ni estatua, sino una presencia viva que acompañe al lector en el instante mismo de la lectura. Otros versos insisten en la misma intensidad conmovedora: “Mientras menos me pienses, más me amas”. En este poema Julia de Burgos pone en práctica una inversión de los valores amorosos tradicionales, la certeza de la unión se refuerza precisamente cuando se libera al otro de la obsesión o de la dependencia. Esa formulación se inscribe en su gesto más amplio como escritora, el de afirmar una voz femenina que no se somete a esquemas convencionales y que, al contrario, se atreve a trastocar los códigos para crear un lenguaje propio.

Quien desee adentrarse en su universo puede comenzar con sus primeros libros, Poema en veinte surcos (1938) y Canción de la verdad sencilla (1939). Leerla sin prisa, dejar que sus imágenes se instalen, repetir sus versos en voz alta para escuchar cómo vibran en el aire. También es enriquecedor leer “Hacia adentro” junto a “Yo misma fui mi ruta”, donde la poeta afirma su identidad frente a las imposiciones sociales: dos caras de la misma búsqueda, hacia la intimidad y hacia la libertad.

Su obra, aunque breve en términos de extensión, ha dejado una impronta duradera en la literatura hispanoamericana. Su voz resuena con la de otras poetas que cuestionaron los límites impuestos a la mujer y reivindicaron una subjetividad propia. En Julia, sin embargo, ese gesto se acompaña de una conciencia social y nacional que le otorga un carácter singular.

En este disco, la interpretación musical de Paco Damas es contenida, respetuosa, pero no fría. Su guitarra avanza con un ritmo lento, como si caminara de puntillas entre los versos. No dramatiza el poema, sino que lo deja respirar y en lugar de convertir el texto en canción, lo deja en estado de suave luz y fuego. Y de pronto, en medio de ese clima tenue, irrumpe MNAC con un rap que despierta el poema. Su voz es otra textura, otro lenguaje, otro ritmo. Pero no otro mensaje.

Poema: CANCIÓN HACIA ADENTRO

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Hay un sólo trino entre tu amor y mi alma.

Mis dos ojos navegan
el mismo azul sin fin donde tú danzas.

Tu arco-iris de sueños en mí tiene
siempre pradera abierta entre montañas.

Una vez se perdieron mis sollozos,
y los hallé, abrigados, en tus lágrimas.

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Un ruiseñor nos tiene en su garganta.

Los ríos que me traje de mis riscos,
desembocan tan sólo por tus playas.

¿Hay confusión de vuelos en el aire?
¡El viento que nos lleva en sus sandalias!

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Mientras menos me pienses, más me amas.

Canción: CANCIÓN HACIA ADENTRO. Música: PACO DAMAS.

DELMIRA AGUSTINI

Poema: EXPLOSIÓN

Si la vida es amor, ¡bendita sea!
¡Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul del sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento…
Hoy abre en luz como una flor febea;
¡la vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea!

Hoy, partió hacia la noche, triste, fría,
rotas las alas mi melancolía;
como una vieja mancha del dolor

en la sombra lejana se deslíe…
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!

Canción: EXPLOSIÓN. Música: PACO DAMAS.

ACTIVIDADES

APUNTES METODOLÓGICOS

Autor: LUIS MIGUEL MIÑARRO LÓPEZ.

¿Cómo se produce la circulación de la información entre docente y alumnado, cómo se llevan a cabo los procesos de intercambio, de transmisión de los contenidos que van a ser objeto de la enseñanza-aprendizaje? Desde este planteamiento insistimos en la importancia de aproximaciones, tentativas en las que se entienda que el foco está en los aprendices y en el devenir de los mecanismos de interacción entre los propios estudiantes y entre estos y el profesorado, con el fin no solo de intercambiar conocimiento, sino de generar y dar difusión a los nuevos aprendizajes…

CUADERNO DE ACTIVIDADES

TAREA 0: Iberoamericanas en el túnel del tiempo

Autor: LUIS MIGUEL MIÑARRO LÓPEZ.

Este grupo de mujeres, escritoras, pensadoras, iberoamericanas, tiene en común distintos aspectos, pero si tuviéramos que destacar alguno, tendríamos que hablar de su invisibilidad por el hecho de ser mujeres; de su escasa o nula presencia en los cánones literarios, en los libros de texto de literatura, en comparación con sus coetáneos varones…

TAREA 1: Enredando con la IA

Autor: LUIS MIGUEL MIÑARRO LÓPEZ.

La inteligencia artificial y sus usos ya no son una novedad de nuestro tiempo, pero sí es cierto que determinadas herramientas han supuesto un despegue exponencial en sus aprovechamientos y, sobre todo, de usuarios. En el ámbito que nos ocupa, la educación, una de las aplicaciones dominantes es la llamada Inteligencia artificial generativa (IAGen), basada en lo que se conoce como modelos de lenguaje de gran tamaño o LLM…

TAREA 2: El buscador de sujetos

Autor: LUIS MIGUEL MIÑARRO LÓPEZ.

Si hablamos de literatura comparada con relación al estudio de los poemas que componen el presente proyecto, tenemos que referirnos a cuatro categorías esenciales: las autoras, los textos, los lectores y lectoras (el auditorio, al tratarse de poemas cantados) y los mediadores o transductores, que configurarán una red entretejida de personas que, bien desde su experiencia lectora, bien como docentes, ayudarán al alumnado a introducirse en el universo poético y personal de las escritoras, a facilitar su comprensión; alumnado que, desde su nueva perspectiva, también contribuirá a dar visibilidad y mayor reconocimiento a autoras poco presentes entre el público no especializado; música que se constituye en vehículo y mediador privilegiado desde su contemporaneidad y su lenguaje más accesible…

TAREA 3: Alejandra Pizarnik, la poeta maldita

Autor: LUIS MIGUEL MIÑARRO LÓPEZ.

Recientes estudios vienen poniendo de manifiesto la relación entre el disfrute de la lectura y la escritura y el éxito escolar del alumnado. Tanto es así que los currículos de numerosos países ponen en valor que mediante la lectura y la escritura se ponen en marcha los procesos cognitivos que nos dan acceso al conocimiento del mundo, de los demás y de uno mismo; en consecuencia, resultan clave para la adquisición de nuevos aprendizajes a lo largo de la vida y para favorecer todo tipo de interacciones comunicativas…

TAREA 4: Por un mundo mejor entre lenguas y culturas

Autor: LUIS MIGUEL MIÑARRO LÓPEZ.

En esta actividad invitamos a indagar en una experiencia bilingüe a través de la poesía. De esta forma, se podrá contribuir a que el alumnado mejore su competencia para conectar culturas, superar barreras lingüísticas y, de paso, contribuir al enriquecimiento de la expresión poética. Desde aquí, asistirán al fenómeno de encontrarse simultáneamente con las voces de diferentes tradiciones literarias que convergen en un diálogo poético entre la lengua original, el portugués (la de la autora) y la lengua de destino, el castellano (la de la traducción). De esa interacción surge una nueva perspectiva que aborda la reflexión sobre la experiencia poética personal y la diversidad…

TAREA 5: Entre metáforas y emociones

Autor: LUIS MIGUEL MIÑARRO LÓPEZ.

Rosario Castellanos fue en México pionera en feminismo, en la defensa de las comunidades vulnerables y aunque no desarrolló explícitamente una teoría sobre la posmodernidad, ya que falleció antes de que este concepto se extendiera por el universo de la cultura, su poesía se construye mediante el cuestionamiento, que percibe anticipadamente, presiente, del proyecto de modernidad vigente desde la perspectiva y el modelo cultural hegemónico de occidente. Limitaciones, insuficiencias, carencias y desequilibrios que más tarde se presentarían como fundamentos de la sensibilidad posmoderna…

TAREA 6: Poetas a la mesa, a la carta

Autoría: JUAN HERRUZO DÍAZ, MARÍA DOLORES PÉREZ DELGADO.

El juego, una actividad inherente a la naturaleza humana, ha demostrado ser una herramienta pedagógica invaluable en diversos ámbitos educativos. En el caso de la enseñanza de la literatura, el juego se erige como un recurso didáctico de gran potencial, capaz de transformar el proceso de aprendizaje en una experiencia más atractiva, significativa y memorable para los estudiantes. A través de juegos, los estudiantes pueden interactuar de manera activa con los textos, explorando diferentes perspectivas, desarrollando su creatividad y fortaleciendo sus habilidades de comprensión lectora y expresión oral. Este juego es ideal para promover la cultura literaria iberoamericana, la historia de sus autoras y la importancia de sus obras en un formato lúdico y educativo.

TAREA 7: Padlet para «Canción hacia adentro»

Autor: LUIS MIGUEL MIÑARRO LÓPEZ.

Padlet es una versátil aplicación digital que permite crear murales colaborativos en línea, donde se pueden insertar y organizar fácilmente distintos tipos de contenido. Su interfaz simula un tablón o pizarra digital en la que los usuarios pueden añadir notas o post-it de forma individual o grupal. De gran potencial didáctico, permite enriquecer las prácticas docentes y promover la participación del alumnado mediante procesos de enseñanza-aprendizaje interactivos, creativos y colaborativos. Se aporta, a modo de ejemplo, un ejercicio sobre el poema “Canción hacia adentro” de la poeta puertoriqueña Julia de Burgos.

TAREA 8: «Escribo para cuando no esté»

Autor: LUIS MIGUEL MIÑARRO LÓPEZ.

Espacio web dedicado a Dulce María Loynaz, una de las voces más delicadas y poderosas de la poesía en lengua castellana, elaborado con la aplicación Google Sites, abierto para que pueda ser utilizado de forma colaborativa por cualquier persona. En él encontrarás biografías para la consulta de profesorado y alumnado, artículos para profundizar en el conocimiento de su obra, poemas, audios, imágenes y propuestas educativas pensadas para acercarte al universo literario de la autora cubana.

OTROS MATERIALES

PODCASTS

Conversamos sobre las Sinsombrero Iberoamericanas

Autor: LUIS MIGUEL MIÑARRO LÓPEZ, utilizando herramientas de Inteligencia Artificial.

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TAREAS – DESCARGAS

Tarea 06: Poetas a la mesa, a la carta

Autoría: JUAN HERRUZO DÍAZ, MARÍA DOLORES PÉREZ DELGADO.

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